Esos Aprendizajes que no vimos venir

Cuando pensamos en aprendizaje solemos imaginar  a profesores o mentores visibles: un jefe inspirador, un libro subrayado hasta el cansancio o un coach que nos abre oportunidades de acción.

 Sin embargo, sucede con bastante frecuencia que algunos de los aprendizajes más profundos vienen de lo que podríamos llamar maestros invisibles. No llevan el título de “mentor”. No dan discursos motivacionales y muchas veces ni saben que están enseñando. Pero con sus actos, sus silencios o incluso con las crisis que nos ponen a prueba, nos dejan huellas que reconocemos recién con el tiempo.

Un maestro invisible puede ser una persona cotidiana, que enseña más con lo que hace que con lo que dice; o una crisis o un error que nos obliga a replantear nuestra forma de trabajar y también puede serlo un cliente difícil, que sin proponérselo nos muestra puntos ciegos y nos empuja a descubrir una mejora continua.

Yo mismo tuve uno de esos: un colega que nunca habló de compromiso, pero llegaba siempre antes y se iba último. Sin pronunciar una palabra, me enseñó disciplina. Ese es el tipo de enseñanza silenciosa que marca.

Lo que dice la investigación

Este fenómeno no es solo intuición personal: también está documentado.

En comunidades de software, por ejemplo, investigadores han descrito lo que llaman “mentoring implícito”: aportes, consejos y sugerencias que se dan de forma informal y que ayudan al crecimiento sin pasar por un proceso formal de mentoría (Fuente: arXiv, “Implicit Mentoring in Open Source Communities”).

En el estudio “Implicit Mentoring: The Unacknowledged Developer Efforts in Open Source”, los autores afirman que “la análisis de 107,895 pull requests muestra que el mentoring implícito ocurre (27,41 % de todos los PRs incluyen mentoring implícito)” zixuanfeng.github.io+1. Eso significa que más de una cuarta parte de las interacciones técnicas en comunidades de software involucran enseñanzas informales, integradas en el trabajo cotidiano.

Para mí, ese hallazgo confirma lo que observo en equipos: no siempre se aprende en sesiones formales. Algunas lecciones vienen en los comentarios diarios, en cómo un miembro senior guía un análisis sin explicitar que está “enseñando”.

En el ámbito del liderazgo, se habla del impacto silencioso del líder. Según InfocapitalHumano, “los comportamientos cotidianos, incluso los que parecen pequeños, transmiten mensajes poderosos y moldean la cultura de aprendizaje de los equipos”.

Y en coaching, Aquavita Coaching lo resume bien: “El mentoring más valioso no siempre es vertical; muchas veces surge del intercambio informal, de la escucha y del aprendizaje bidireccional”.

Y es ahí donde existe una clave importantísima: estos maestros informales  generan aprendizajes auténticos, sin resistencia, porque no vienen envueltos en la presión de un rol formal.

Aunque existe el riesgo de que su enseñanza puede pasar desapercibida si no hacemos la pausa de reflexionar; y a veces el mensaje que transmiten es ambiguo o incluso negativo si no lo interpretamos con cuidado.

Cómo reconocerlos y aprovecharlos

Algunas prácticas para activar el valor de estos aprendizajes:

  • Registrar reflexiones: anotar qué situaciones, personas o comentarios me hicieron cambiar de perspectiva.
  • Intencionar retrospectivas: darse el tiempo de revisar frente a una crisis pasada, “¿qué me quiso enseñar esto?”. (si, con la experiencia de ahora)
  • Observar modelos silenciosos: ver en colegas o líderes conductas que podrían ser inspiradoras.
  • Compartir la historia: hablar de nuestros maestros invisibles en espacios de equipo o comunidad, para que esa sabiduría no se pierda.

Los maestros invisibles nos recuerdan que no siempre se aprende en la sala de clases ni en un programa formal. Muchas veces aprendemos en los pasillos, en los silencios, en los pequeños gestos.

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